
El sello de calidad JWL
Yamaha introdujo como equipamiento de serie en gran parte de sus modelos de carretera las llantas de aleación ligera de fundición de aluminio a partir del año 1975. La primera Yamaha en llevarlas fue la RD 400 C, siendo de esta manera Yamaha el primer fabricante a nivel mundial en equipar una motocicleta de producción en serie con este tipo de llantas.
Con estas llantas de siete radios, llamadas SpinForged por su tecnología de fundición, Yamaha acababa con la hegemonía de las llantas de radios de alambre.
Sin embargo, para su propio mercado interno, Yamaha vendía estos mismos modelos equipados con las antiguas llantas de radios. La explicación estaba en que el Ministerio de Transportes de Japón, MOT, no aprobaba el uso de llantas de aleaciones ligeras por motivos de seguridad.
Ante un percance por carretera, como pisar un profundo bache o agujero, las llantas de radios tendían a deformarse en conjunto con el neumático, absorbiendo gran parte de las fuerzas del impacto y librando en gran medida a la motocicleta de sufrir un accidente. La llanta quedaba inservible, pero en la mayoría de los casos la motocicleta no se accidentaba.
Hasta ese momento, las llantas de aleación no se consideraban seguras en estos casos por poder sufrir roturas parciales o totales que pudieran producir el accidente o la caída.
El origen del sello JWL y las llantas de aleación ligera
Las llantas en aleaciones eran más ligeras y atractivas, pero las primeras tecnologías de fundición sufrían de burbujas de aire internas microscópicas, lo que provocaba que las llantas pudieran quebrarse a altas velocidades incluso sin sufrir un golpe.
Años antes, en el sector del automóvil ya se encontraron con este problema y, por ello, el MOT japonés creó el sello JWL, Japan Light Alloy Wheel, que es una marca o certificación obligatoria que se encontraba grabada en las llantas de aleación ligera.
Este sello garantizaba que la llanta había superado las estrictas normativas y pruebas técnicas de seguridad establecidas por el Ministerio de Transporte de Japón.
En 1978, y ante las insistencias de los principales fabricantes japoneses de motocicletas, el JWL creó un sello específico para motos y scooters. El estándar exigía ensayos de fatiga en curvas, fatiga radial y resistencia a impactos, que simulaban baches profundos a alta velocidad.
En una moto, un fallo estructural en la llanta delantera es crítico para la seguridad, por lo que este sello se convirtió en una garantía de que el metal soportaría las fuerzas de frenado y de dirección.
De certificación japonesa a estándar global de seguridad
Las pruebas de seguridad del JWL pronto cobraron notoriedad y su certificación, en principio de aplicación para el mercado japonés, se expandió a todo el mercado asiático.
Para conseguirlo no hacía falta acudir a Japón. Bastaba con que el fabricante tuviera las mismas instalaciones y maquinaria que el MOT japonés para realizar las mismas pruebas y enviar su informe de conformidad para poder autocertificarse.
Con el fin de que los diferentes fabricantes no falsearan los resultados de sus propias pruebas, el MOT creó en 1981 la VIA, Vehicle Inspection Association, un organismo independiente de laboratorios encargado de verificar de manera estricta que los fabricantes no falsearan sus pruebas.
A partir de la década de los 80, cuando los fabricantes japoneses comenzaron a ser los principales productores a nivel mundial, el resto de fabricantes europeos y americanos comenzaron a adoptar la ingeniería y componentes japoneses, y ello implicaba llevar el sello JWL en las llantas de sus motocicletas.
Después de la implantación de la VIA, el sello JWL ganó una transparencia y reputación inigualable, y cualquier fabricante de llantas que quisiera vender sus productos en el mercado asiático se veía en la necesidad de pasar las verificaciones de la JWL.
Llegando la década de los años 2000, con la aparición de las llantas de aluminio forjado, magnesio o carbono, y la proliferación de fabricantes, las marcas de motocicletas y organizadores de campeonatos de motociclismo exigieron una garantía de seguridad.
Al no existir una normativa internacional, los diversos organizadores y marcas acordaron usar los criterios de la JWL como certificación universal tanto para motocicletas de calle como de circuito.
De esta manera, en la actualidad, aunque legalmente la JWL sigue siendo una normativa del Ministerio de Transporte de Japón, se considera que es un estándar global porque cualquier fabricante de llantas en el mundo diseña y prueba sus llantas basándose en los protocolos técnicos de la JWL.

