
Yamaha TX 500, La consolidación de yamaha como fabricante de motocicletas de grandes cilindradas
En 1973, Yamaha se encontraba en un momento clave de su evolución como fabricante. Tras consolidarse en el mercado internacional con motocicletas de pequeña y mediana cilindrada de 2 tiempos, la marca japonesa apostó decididamente por el desarrollo de modelos de gran cilindrada con motores de 4 tiempos. En este contexto nace la Yamaha TX 500, un modelo que marcaría un antes y un después en la historia de la compañía.
El contexto histórico y la evolución hacia las grandes cilindradas
Nos situamos en el año 1973. Hasta ese momento, Yamaha ya gozaba de una consolidada reputación a nivel mundial como fabricante de motocicletas de pequeña y mediana cilindrada de 2 tiempos.
Cuatro años antes, Yamaha había puesto en escena su primera motocicleta de gran cilindrada y con motor de 4 tiempos, la XS 650, una motocicleta que se basaba en parte en las máquinas inglesas de los años 60, tanto por arquitectura de motor como por diseño.
Pocos años después, Yamaha subió la apuesta y puso a la venta la TX 750, mayor en todo: tamaño y potencia. La TX 750, en la práctica, era una XS 650 aumentada de cilindrada y con soluciones mecánicas para los problemas que esta había padecido.
A pesar de los esfuerzos realizados, la TX 750 tampoco estuvo exenta de problemas que, si bien no comprometían su fiabilidad, sí resultaban bastante molestos para sus usuarios, y en poco tiempo Yamaha la retiró del mercado.
Yamaha ya había apostado por el uso de mecánicas de 4 tiempos en grandes cilindradas y continuó con su política de diseñar y construir nuevos modelos que subsanaran errores anteriores y dieran plena satisfacción a sus propietarios, bajo una filosofía que podría resumirse en una idea clara: No utilice más cilindros de los que necesitas…
Yamaha TX 500: innovación tecnológica y consolidación definitiva
Dicen que a la tercera va la vencida, y así fue para Yamaha con su tercer modelo con motor de 4 tiempos, la TX 500. Esta nueva motocicleta debía acabar con todos los fallos mecánicos de sus predecesoras, y Yamaha empleó en ella soluciones tecnológicas nunca vistas antes en ninguna motocicleta de producción en serie.
La TX 500 fue la primera Yamaha con distribución DOHC y la primera motocicleta de producción en emplear doble árbol de levas en culata y cuatro válvulas por cilindro. También fue la primera motocicleta de producción en montar un regulador/rectificador con chip integrado para su sistema eléctrico y en usar carburadores del tipo CV.
El motor de la TX 500 era un bicilíndrico transversal refrigerado por aire, con cigüeñal calado a 180°. En su caso, contaba con cárter húmedo y su arranque podía ser por botón o a patada. Incorporaba la tecnología de eje de equilibrado para reducir vibraciones, llamada “Equilibrador Omnifásico”, que consistía en un eje accionado por cadena desde el cigüeñal, que contaba con una serie de contrapesos y giraba en sentido contrario al propio cigüeñal. La potencia final quedaba en 48 CV a 8500 rpm.
Disponía de una caja de cambios de 5 relaciones y, por primera vez en Yamaha, un chasis de doble cuna completo con todos los tubos en sección circular. A nivel de frenos, contaba inicialmente con un disco delantero de 276 mm y un freno de tambor trasero. A lo largo de su producción, estos elementos, junto a las suspensiones y las llantas, sufrirían diversas modificaciones.
Las yamaha TX 500 se comercializaron hasta el año 1975, cuando, tras una profunda remodelación, pasaron a denominarse YAMAHA XS 500. Supusieron, por fin, el afianzamiento y consolidación de Yamaha como constructor de motocicletas de gran cilindrada con motores de 4 tiempos, dando comienzo a una nueva era para la marca.


