
Yamaha XS 500: la virtud del bicilíndrico en paralelo
La Yamaha XS 500 es uno de los modelos más representativos de la apuesta de la marca japonesa por los motores bicilíndricos en paralelo en una época dominada por la fiebre de los motores multicilíndricos. A mediados de los años 70, Yamaha demostró que no siempre más cilindros significaban mejores resultados, apostando por el equilibrio entre rendimiento, coste y fiabilidad.
Yamaha XS 500: el equilibrio frente a la moda multicilíndrica
A mediados de la década de los años 70, el panorama motociclista se volvía loco por las motocicletas con motores de varios cilindros. Diferentes fabricantes apostaron por mecánicas de tres o cuatro, incluso hasta de seis, tanto en 2 como en 4 tiempos, pero Yamaha siguió invariable con su esquema de bicilíndricos en paralelo, que ofrecía el mejor equilibrio entre coste y rendimiento para su fabricación y también resultaba el conjunto más económico y compacto para el usuario.
Con el comienzo por parte de los fabricantes japoneses de la fabricación de motocicletas con motores de 4 tiempos, se empezó a generalizar la subida de cilindrada de los modelos de calle. Si hasta entonces se consideraba como moto grande una 300 cc, ahora esta definición correspondía a motocicletas de hasta 750 cc o más, siendo entre todas ellas muy popular el segmento de los 500 cc.
En 1973 Yamaha presentó su tercera motocicleta equipada con un motor de 4 tiempos, la TX 500, con doble árbol de levas en cabeza, 8 válvulas y carrera corta, cigüeñal de 180 grados y un equilibrador contrarrotatorio para garantizar un funcionamiento suave del motor bicilíndrico. Sin embargo, a pesar de su carga tecnológica, la TX 500 sufrió de diversos males mecánicos que llevó a Yamaha a rediseñar su motor, resultando de ello la nueva Yamaha XS 500 en 1975. Esta nueva moto tuvo ligeras mejoras durante su producción, que terminó en 1978, aunque se llegaron a matricular motocicletas hasta entrada la década de los años 80 por el gran stock acumulado en los concesionarios.
Características técnicas y evolución de la Yamaha XS 500
La XS 500 fue, junto a su antecesora, la primera Yamaha en llevar la disposición de doble árbol de levas en culata con 4 válvulas por cilindro. Tenía una caja de cambios con 5 relaciones, admisión mediante dos carburadores Mikuni de 38 mm y la novedosa incorporación de un tensor automático para la cadena de distribución, punto débil y engorroso de la antigua TX, donde era necesario ajustar manualmente la cadena cada 12.000 km. Otra novedad en su motor era el nuevo sistema de ajuste por tornillo de los taqués de válvulas.
En la XS 500 se remodeló por completo el diseño, dejando atrás las líneas redondeadas típicas de la influencia inglesa por el más moderno perfil rectangular del estilo italiano. Adoptó unas nuevas llantas de aluminio y suspensiones. Durante su comercialización recibió mejoras como un nuevo manillar, nueva carburación, sistema eléctrico y un disco de freno trasero.
Tenía una potencia de 48 cv a las 9.000 rpm y podía alcanzar velocidades superiores a 170 km/h. Gracias a su bajo peso y pequeño perfil, conseguía prestaciones iguales o superiores a otras motocicletas con mayor cilindrada o número de cilindros. Con ella, Yamaha siguió demostrando que las virtudes de una moto bicilíndrica en su cilindrada eran muchas, cogiendo la agilidad y manejabilidad de una moto monocilíndrica por un lado y las prestaciones de una pluricilíndrica por otro.
Sin embargo, el aumento de prestaciones de las nuevas generaciones de motores con más cilindros acabó dejando a la Yamaha XS 500 desfasada en prestaciones, finalizando su producción en 1978 en favor de sus hermanas de mayor cilindrada.


