Ayudas a la conducción de yamaha

Ayudas a la conducción de yamaha: Su origen y primeros sistemas de telemetría

Hoy día es impensable pensar en cualquier motocicleta de calle que no disponga de algún tipo de ayuda a la conducción de yamaha, ya sea mecánica o electrónica. Precisamente de las segundas, las electrónicas, hablamos hoy en estas líneas: de su origen y, en el caso de Yamaha, de su rasgo distintivo, provenientes directamente de la competición.

Para ello vamos a retroceder hasta la década de los años ’80 y nos situamos en la competición más importante, donde los fabricantes ponían todos sus esfuerzos tecnológicos: la extinta categoría de los 500 cc del Mundial de velocidad.

En aquellos años, las motocicletas participantes en la categoría eran máquinas con motores de tecnología de 2 tiempos, ligeros y con una muy alta potencia específica que podía rondar los 240 cv/litro.

Eran motocicletas muy difíciles de pilotar, con un rango de revoluciones aprovechable reducido y muy alto. Si bien a nivel ciclo (chasis, ruedas, suspensiones y frenos) la tecnología de la época mantenía el nivel ante la potencia de los motores, cualquier tipo de ayuda electrónica a la conducción era inexistente. Tampoco existía ningún sistema de toma de datos que ayudara al piloto e ingenieros a «domesticar» aquellas salvajes motocicletas.

Las primeras ayudas electrónicas de Yamaha en competición

Las primeras ayudas electrónicas de Yamaha en sus motos se produjeron en 1983, cuando introdujeron un control electrónico para su sistema YPVS de válvulas de escape, utilizando una unidad de control para detectar la frecuencia de encendido y ajustar mecánicamente la altura del puerto de escape mediante un servomotor, optimizando la potencia en todo el rango de revoluciones.

Años más tarde, Yamaha empezó a experimentar con unos primitivos sistemas de toma de datos. En 1989, en la YZR 500 OWA8, se trabajó con un primer sistema telemétrico que registraba datos en tiempo real para optimizar la puesta a punto. Los parámetros que se registraban eran las rpm del motor, su velocidad, recorridos de suspensión, ángulos de dirección e inclinación en curvas, temperaturas de los cilindros y la detonación del motor.

Las sesiones de telemetría generalmente se hacían en entrenamientos privados o sesiones libres antes de las clasificaciones de los GP, y los pilotos llevaban sobre sus espaldas unas mochilas con el sistema de toma de datos y su cableado, una forma de trabajar incómoda que no permitía exprimir al máximo su pilotaje. Por ello, los datos tomados no eran fiables al 100 %.

Tiempo más tarde, Yamaha perfeccionó sus sistemas telemétricos colocando todos los aparatos necesarios en el colín de la moto, almacenando la información en tarjetas extraíbles que luego los ingenieros introducían en sus ordenadores para observar datos y parámetros y poder modificar la motocicleta.

Evolución de la telemetría y gestión electrónica hasta MotoGP

Con el tiempo, a la toma de datos se añadieron sistemas como el EMS (Engine Management System) de control de motor, que permitía gestionar la aceleración y la respuesta al acelerador, y otro sistema de gestión de encendido por descarga del condensador (CDI) para poder tratar la respuesta del motor en rangos superiores a 12.000 rpm.

Esta evolución tecnológica sentó las bases de sistemas más avanzados de control electrónico que, con el paso de los años, se trasladaron a los modelos de producción. Entre ellos se encuentra el sistema TCS Yamaha; origen y función en la conducción, diseñado para gestionar la tracción y mejorar la estabilidad, aplicando directamente la experiencia adquirida en la alta competición.

Con la llegada de la década de los ’00 y el cambio de categoría a MotoGP con motores de 4 tiempos, la gestión electrónica cobró más importancia y, en combinación con las nuevas tecnologías de sistemas operativos, se volvió indispensable para ser competitivos.

Desde entonces hasta hoy, las ayudas electrónicas desarrolladas por Yamaha en la competición, desde la introducción de los primeros sistemas telemétricos, se fueron incorporando gradualmente en sus motocicletas de producción, consolidando una evolución tecnológica continua entre los circuitos y la carretera.

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