
Yamaha Chappy, la respuesta de Yamaha a la moda de las Leisure Bikes que se mantuvo dos décadas en catálogo
Durante el periodo de finales de los años 60 y principios de los 70, en plena moda hippie, la industria motociclista comenzó a detectar un posible nuevo mercado de ventas: el de las pequeñas motocicletas de ocio o recreativas, conocidas como Leisure Bikes.
Diferentes fabricantes empezaron a comercializar motocicletas para esta nueva demanda y Yamaha, a pesar de que en su historia no había sido muy partícipe de fabricar motos pequeñas o mini-bikes, decidió ofertar también una motocicleta para este nuevo segmento en auge.
Sin buscar liderar en prestaciones, como marcaba el ADN de la marca, Yamaha se enfocó en diseñar una motocicleta dirigida a un público que nunca había pensado en tener una moto, pero que podía buscar un medio de transporte divertido, económico y extremadamente fácil de usar. Con este objetivo nació la Yamaha Chappy en 1973.
La Yamaha Chappy LB 50 no nació como una moto convencional, sino como una respuesta directa a una revolución cultural y de movilidad urbana que surgió en los años 70. Para ofrecer estas soluciones de movilidad urbana a las nuevas generaciones, Yamaha basó la creación de la Chappy en tres principios.
Yamaha Chappy LB 50: una moto urbana fácil, estable y accesible
El primer principio era que tuviera un centro de gravedad bajo y ruedas anchas. Al llevar llantas pequeñas de 8 pulgadas con neumáticos muy anchos, conseguía una muy buena estabilidad, una absorción de baches eficiente, una sensación de seguridad y una estética robusta visualmente agradable.
El segundo principio era que tuviera una geometría de “paso a través”, adoptando un chasis tubular de acero en forma de U que permitía subirse a la moto de forma cómoda, incluso vistiendo faldas o ropa casual.
El tercer principio era que tuviera una ergonomía compacta gracias a un asiento situado a solo 710 mm del suelo. Por ello, prácticamente cualquier persona podía plantar ambos pies firmemente en el suelo. Su peso reducido también permitía maniobrar en parado sin esfuerzo.
Otro aspecto fundamental en la Chappy como motocicleta para principiantes fue que tuviera un diseño mecánico simple y que no complicara la vida de sus dueños. Para ello fue fundamental la adopción del sistema Autolube de engrase automático, para que los propietarios solo tuvieran que preocuparse de echar gasolina y rellenar el aceite de mezcla cuando el indicador avisara.
El motor, obviamente por llevar este sistema, era de dos tiempos: un monocilíndrico de 49 cc y 3,5 CV de potencia.
Una transmisión fácilmente utilizable y para todos los gustos fue otro aspecto fundamental en el éxito de la Chappy. Las primeras series llevaban una sofisticada caja con dos relaciones y estas, a su vez, con dos etapas: corta y larga. En la práctica, se podía decir que tenía cuatro marchas.
Los cambios se realizaban a través de un doble pedal en el lado izquierdo. Siempre en parado se podía elegir una sola velocidad o una combinación automática de primera y segunda, así como la relación corta, aconsejada para trayectos por el campo, o la relación larga para trayectos por ciudad.
Con los años aparecieron versiones con embrague centrífugo de tres velocidades o con caja de cambios manual de cuatro.
De la Chappy LB 50 a la Bobby LB 80: evolución, éxito y final de producción
Se ofreció también en versión de 72 cc, que se llamaría Bobby LB 80 y que presentaría unos pocos cambios significativos con respecto a la Chappy. Ambas estuvieron en producción hasta el año 1996, con especial relevancia de ventas en Europa y Japón.
A lo largo de su trayectoria comercial, la Yamaha Chappy se adaptó a los gustos existentes, pasando de los vivos colores, el cromo y el asiento tipo sofá de sus primeras versiones a un diseño más sobrio y utilitario, con adopción de plásticos en lugar de cromo y cambios como un manillar más funcional.
Su gran fiabilidad y capacidad de personalización la hicieron muy popular, llegando a la década de los 90 como un símbolo de la cultura pop urbana.
Gracias a estas características pudo mantenerse tantos años en venta, hasta que las primeras normativas Euro hicieron inviable su comercialización sin aumentar significativamente sus costes de producción.


