
Yamaha en los años ’70: El principio de la tecnología con propósito
Llegando la década de los años 70, Yamaha ya estaba sólidamente asentada en muchos mercados y, a nivel de competición, también era un difícil fabricante a batir.
Después de tener una sólida base mercantil y deportiva, llegaba la hora de empezar a investigar y desarrollar nuevas tecnologías que, primero aplicadas en la competición y posteriormente llevadas a los modelos de producción, dieran el respaldo definitivo a Yamaha como uno de los principales fabricantes a nivel mundial.
Las principales competiciones motociclistas seguían usando motorizaciones de 2 tiempos y, por ello, Yamaha empezó un largo proyecto que llamó “Tecnología con Propósito”. Este concepto no se basaba solamente en buscar potencia bruta, sino en crear una conexión técnica entre la máquina y el piloto para resolver problemas específicos en la conducción y el rendimiento, tanto en la competición como en el día a día.
Los grandes avances de yamaha en los motores de 2 tiempos
Cuatro fueron los enfoques con sus respectivas soluciones técnicas en el desarrollo de la “Tecnología con Propósito”, pensando en los motores de 2 tiempos. A estos avances se sumaría otro más en forma de motocicleta completa, demostrando que aplicar tecnología de materiales para crear un motor de 4 tiempos ligero podía ser una mejor solución.
1º Sistema YEIS (Yamaha Energy Induction System)
Los motores de 2 tiempos tenían agujeros de potencia a bajas revoluciones.
El propósito de este sistema era suavizar la entrega de potencia y mejorar el consumo.
La tecnología consistía en una cámara de expansión conectada al conducto de admisión, que almacenaba la mezcla de aire y combustible no utilizada cuando la válvula de láminas se cerraba, liberándola en el siguiente ciclo.
El resultado fueron motores mucho más dóciles y utilizables tanto en el circuito como en el uso diario.
2º Válvula de escape YPVS (Yamaha Power Valve System)
Fue introducida a finales de los años 70 en las motos de GP y, posteriormente, llevada a la calle.
El propósito era eliminar el compromiso entre potencia en altas rpm y par motor en bajas rpm. Es decir, no tener que elegir entre uno u otro.
La tecnología se basaba en una válvula rotativa que variaba la altura de la lumbrera de escape según las revoluciones del motor.
El resultado fue tener “dos motores en uno”: un motor con fuerza para acelerar desde parado y, al mismo tiempo, una gran potencia y velocidad en la zona alta de rpm.
3º Sistema de suspensión Monoshock (Cantilever)
En 1973, tras comprar una patente y aplicar sus principios a un proyecto propio, Yamaha ideó un sistema revolucionario de suspensión trasera para aplicarlo en el motocross y, más tarde, en competiciones de velocidad.
El propósito era mejorar la tracción y la absorción de impactos sin desestabilizar la moto.
La tecnología consistía en un solo amortiguador ubicado debajo del depósito y el asiento, en lugar de los dos amortiguadores laterales tradicionales.
El resultado fue un mayor recorrido de suspensión y un centro de masas más centralizado. Fue el inicio de la suspensión moderna.
4º Autolube
Aunque nació en los años 60, se perfeccionó y generalizó su uso en los años 70.
El propósito era hacer que los motores de 2 tiempos fueran más accesibles y limpios para el usuario común.
La tecnología se basaba en una bomba de aceite separada que inyectaba la cantidad exacta de lubricante según la apertura del acelerador.
El resultado fue que eliminó la necesidad de mezclar aceite y gasolina manualmente en la gasolinera, reduciendo drásticamente el humo y la carbonilla.
la xt500 y la evolución de la tecnología con propósito
Por último, en 1975 terminó el desarrollo de la XT500 bajo el lema de la fiabilidad como tecnología. Mientras otros fabricantes buscaban complejidad mecánica, Yamaha aplicó tecnología de materiales y aleaciones para crear un motor de 4 tiempos más ligero que otros similares de la competencia.
El propósito era crear una moto y un motor altamente fiables, preparados para duras jornadas y largas travesías.
La tecnología se basaba en un diseño de cárter seco, en el que el aceite del motor se almacena en el chasis para mejorar la refrigeración y permitir un motor más compacto.
El resultado fue una moto casi indestructible, que demostró que la simplicidad mecánica es una ventaja tecnológica en condiciones extremas.
Esta década resultó fundamental para el futuro de Yamaha hasta el presente. Fue una etapa marcada por una intensa carrera tecnológica centrada en la competición, que dio enormes frutos y cuyos avances fueron trasladados a modelos de producción. Todo ello consolidó a Yamaha como uno de los mejores fabricantes de motores de 2 tiempos y dio lugar a modelos icónicos de la marca.
Pero la Tecnología con Propósito no acabó con los años 70. Siguió evolucionando a medida que lo hacían las motocicletas y el mercado global cambiaba de los motores de 2 tiempos a los de 4 tiempos, generalizándose este segundo tipo de motores para la mayoría de los modelos de producción.
Tecnologías como todo tipo de ayudas a la conducción, entre ellas las IMU de 6 ejes, son uno de los últimos ejemplos de la Tecnología con Propósito de Yamaha, desarrollada en la competición y utilizada después en modelos de calle.


