
Basculante activo de Yamaha
Uno de los principales problemas a los que se enfrenta cualquier fabricante de motocicletas a la hora de diseñar un nuevo modelo está en la configuración del basculante de la rueda trasera. El problema no radica en su propio diseño, ya sea tradicional, tipo banana, monobrazo o con refuerzos, sino en la longitud del mismo, ya que dependiendo de esta longitud el comportamiento de la motocicleta varía.
Si se diseña un basculante corto, la motocicleta tendrá un comportamiento muy ágil para entrar y trazar curvas, pero a la hora de acelerar el tren delantero tenderá a levantarse y, a altas velocidades, se perderá estabilidad.
Por el contrario, diseñar un basculante largo dará la estabilidad perdida, aumentará la capacidad de aceleración sin perder la rueda delantera, pero, sin embargo, la moto será torpe en curvas.
En un principio, según el diseño final de la moto, la longitud del basculante se tiene clara. Motocicletas tipo cruiser o de turismo se decantan por un basculante largo y, generalmente, motocicletas tipo off-road y ciudadanas se decantan por uno corto.
¿Y las motocicletas deportivas? Aquí está el gran desafío: qué compromiso elegir en la longitud para tener a la vez estabilidad y agilidad.
El problema del basculante en una motocicleta deportiva
Hoy en día, en la alta competición, como es el Campeonato del Mundo de MotoGP, este problema está solventado en gran parte con los dispositivos de descenso del amortiguador trasero.
Estos dispositivos, que el mismo piloto puede activar manualmente sobre la marcha, comprimen o estiran el amortiguador trasero. Para las salidas desde parado y en las rectas comprimen el amortiguador, consiguiendo impedir los caballitos, ganar tracción en la salida y obtener mayor estabilidad y velocidad en las rectas.
Por el contrario, en las frenadas y curvas, el amortiguador vuelve a su longitud normal para poder frenar y trazar las curvas con seguridad.
En el Mundial de MotoGP estos dispositivos deben ser mecánicos por reglamento, y ello los hace inviables para trasladarlos a una motocicleta de calle, porque habría que dejar su total control en manos del piloto, con el posible peligro de que, por un despiste, lo dejara activo entrando en una curva, quedándose sin recorrido efectivo de la amortiguación y pudiendo tener un grave accidente.
Cómo funciona el basculante activo de Yamaha
Por ello, Yamaha ha trabajado y patentado un sistema electrónico que modifica la geometría física del basculante mediante un puntal hidráulico articulado.
No se trata de hundir la suspensión trasera, sino que, gracias a este dispositivo, se puede encoger o estirar el basculante, teniendo así la capacidad de modificar la distancia entre ejes de forma dinámica dependiendo de si se está frenando, trazando una curva o acelerando al salir de ella.
El sistema cuenta con un actuador eléctrico que recibe órdenes continuamente de una unidad de control que analiza en todo momento el comportamiento de la motocicleta.
Si los sensores detectan que se está abriendo el acelerador, el sistema actúa para maximizar la aceleración y mantener la tracción bajo control. Es un cerebro electrónico decidiendo cómo debe actuar la motocicleta en cada milésima de segundo.
Otro punto secundario de este diseño es cómo gestiona las fuerzas de la cadena de transmisión. Cuando aceleramos, la cadena tira con mucha fuerza y suele comprimir la suspensión trasera.
Este basculante electrónico de Yamaha está pensado para compensar este efecto de forma activa, manteniendo la moto equilibrada en todo momento sin que tenga que actuar el piloto.
Además, esta búsqueda constante de nuevas soluciones técnicas no es algo nuevo en Yamaha. La marca lleva décadas experimentando con conceptos avanzados, desde pequeños modelos históricos como la Yamaha AT 90: la motocicleta «The Little Rocket» hasta sistemas actuales como este basculante activo, siempre con la innovación como parte de su identidad.
Yamaha ya ha patentado este sistema y esto demuestra una vez más el esfuerzo y trabajo de la marca por innovar y encontrar nuevas tecnologías que hagan más segura nuestra conducción.

