
VVA, el sistema de admisión variable de Yamaha
A principios de la década de 2010, Yamaha se propuso crear una nueva generación de motores de baja cilindrada bajo el lema “Fun & Eco”: divertidos y ecológicos. Esta iniciativa, bautizada como Tecnología Blue Core, exigía tres metas estrictas: maximizar la eficiencia de la combustión, minimizar las pérdidas de potencia por fricción interna del motor y lograr una refrigeración óptima del mismo.
En estos motores Blue Core de 125 cc a 155 cc, cumplir con estas metas obligaba a usar árboles de levas de perfil bajo para ahorrar combustible en ciudad. Pero esta distribución dejaba a las motos sin potencia suficiente para circular por carretera abierta. Tras diversos estudios, en Yamaha determinaron que la única forma de ofrecer una alta eficiencia sin perder el ADN deportivo de la marca era variando la distribución.
El origen del sistema VVA de Yamaha
Para resolver el problema, Yamaha adaptó a las dos ruedas un principio que en el mundo de la automoción ya se utilizaba: colocar físicamente dos levas distintas en el mismo árbol de admisión. El gran reto para los ingenieros fue miniaturizar y simplificar los componentes mecánicos para que el sistema cupiera en la culata pequeña de un monocilíndrico, fuera económico de producir y no añadiera un peso excesivo.
Se diseñó un sistema sin complejos mecanismos hidráulicos de alta presión, que resultarían costosos de producir y pesados para una moto pequeña. En su lugar, Yamaha optó por un mecanismo de solenoide electromagnético compacto.
El VVA (Variable Valve Actuation) dispone de un árbol de levas con tres levas: una para las válvulas de escape y dos con diferente perfil para las de admisión. Dispone también de doble balancín de admisión, unidos mediante un sistema de pasador.
Además, incorpora una electroválvula o solenoide controlada electrónicamente desde la centralita y la unidad de control del motor, que se encarga de gestionar la información de los sensores para controlar los actuadores que necesita el sistema de inyección y encendido.
Cómo funciona el VVA en los motores Blue Core
En su funcionamiento, cuando el motor trabaja entre el ralentí y las 6.000 rpm, las válvulas de admisión son accionadas por el balancín bajo, movido por la leva con el perfil más bajo. Cuando el motor supera las 6.000 rpm, el solenoide de control empuja un eje pasador que une mecánicamente el balancín bajo con el balancín alto.
A partir de ese momento, las válvulas de admisión son accionadas por la leva de perfil más alto, con unos 2 mm más respecto a la leva que trabaja a bajas vueltas. Al bajar de nuevo a 6.000 rpm o menos, el solenoide deja de accionar el pasador, desclavándose automáticamente el balancín alto.
Todo el funcionamiento del sistema VVA se activa automáticamente, sin que su actuación sea percibida por el conductor.
Finalmente, en caso de mal funcionamiento del VVA, la función de autodiagnóstico integrada en la centralita indica la incidencia con el testigo check en el cuadro de instrumentos. En ese momento, el sistema entra en una fase de protección por la cual el motor no sobrepasa las 6.000 rpm, no activándose el cambio de distribución.
El primer modelo de Yamaha que llevó el VVA fue el scooter NMax 125 del año 2015, con motor Blue Core y culata de 4 válvulas. La aceptación del NMax 125 fue tan positiva en todos los mercados a nivel global que Yamaha amortizó muy pronto los costes de desarrollo del sistema VVA y decidió incorporarlo también a las gamas MT y R 125/155 de baja cilindrada.


