
Yamaha Moto Bike: Cuando podías pilotar una Yamaha sin ser una moto
Yamaha Moto Bike es uno de esos productos curiosos y adelantados a su tiempo que demuestran cómo la marca japonesa supo entender la pasión por el motocross desde edades muy tempranas. A finales de la década de los años 60, en Estados Unidos comenzaron a popularizarse las carreras de ciclocross, competiciones de motocross disputadas sobre bicicletas. Estas pruebas se hicieron especialmente populares entre niños y niñas de todo el país, ya que podían competir imitando a sus pilotos de motocross preferidos.
Pronto muchos padres vieron en este tipo de bicicletas la oportunidad perfecta para retrasar la compra de una motocicleta de cross que sus hijos pedían insistentemente. Otros, en cambio, entendieron estas bicicletas como una excelente escuela donde los más pequeños podían empezar a aprender antes de conducir una motocicleta de verdad.
Yamaha supo ver claramente esta oportunidad de mercado y decidió crear un producto que hiciera de puente entre los pedales y los motores de gasolina. Así nació la Moto Bike, una bicicleta que trasladaba el espíritu del motocross al mundo infantil.
Yamaha Moto Bike y su diseño inspirado en el motocross
La Moto Bike era una bicicleta al estilo Sting Ray de la época, presentada en 1973, pero mucho más evolucionada y enfocada a la competición de ciclocross que el resto de bicicletas del mercado. Pintada en el característico amarillo de las motocicletas Yamaha de competición y con los anagramas de la marca, se distinguía a primera vista de cualquier otra bicicleta de cross, principalmente porque incorporaba suspensiones.
En la parte delantera montaba una pequeña horquilla convencional procedente de una de las motocicletas infantiles de Yamaha. En la parte trasera incorporaba una pareja de amortiguadores sin regulación unidos a un basculante, que proporcionaban aproximadamente tres centímetros de recorrido. El manillar contaba con un travesaño de refuerzo y los puños eran idénticos a los utilizados en las motos de motocross.
Además, incluía guardabarros trasero y un protector de cadena a la altura del plato y los pedales. En las segundas series, el sillín fue sustituido por uno tipo banana con dos refuerzos traseros, lo que obligó a instalar nuevas pletinas para atornillar tanto los amortiguadores como el propio asiento.
Una bicicleta pionera que marcó una época
Por su completo equipamiento, la Moto Bike no era ligera. Su peso rondaba los veinte kilos, entre cinco y seis kilos más que una bicicleta convencional. Aun así, el pedaleo era muy suave y las suspensiones ayudaban a olvidar el peso extra, ofreciendo una experiencia muy cercana a la de una moto de campo.
Yamaha no se limitó a comercializar la Moto Bike en sus concesionarios. También organizó una copa monomarca denominada Copa de Oro de Bicicletas Yamaha, una competición en la que niños de entre siete y dieciséis años podían competir en una pista construida dentro del estadio Sahw, en el campus de la Universidad de Santa Clara, en California.
La Moto Bike se comercializó únicamente durante un par de años, pero marcó una nueva era para el deporte del cross en bicicleta, que años más tarde derivaría en el BMX. Hoy en día, cualquier bicicleta destinada al uso en campo o al cross incorpora suspensiones, pero en su momento la Yamaha Moto Bike fue la única y auténtica pionera en hacerlo.




