
Yamaha RT1 360: una moto para pasear y para competir
A finales de la década de los años 60, Yamaha empezó a introducir en Estados Unidos una nueva gama de motocicletas todoterreno pertenecientes a la familia DT. El incremento del nivel de vida de los jóvenes hizo que muchos quisieran disponer de una motocicleta moderna, versátil y con un punto desenfadado para hacer algo de off road, imitando a los pilotos profesionales que competían en las famosas carreras por el desierto de aquella época. Para todos ellos, y también para los profesionales, Yamaha diseñó la familia DT, un concepto que más tarde daría origen a la mítica Yamaha RT1 360.
Hasta ese momento, las marcas dominantes en este nuevo y pujante sector eran europeas, como Maico, Husqvarna, Montesa y Bultaco. Sin embargo, todas estas motocicletas eran caras y, en el caso de las españolas, muy especializadas para la competición.
Yamaha estandarizó este segmento con las DT, poniendo en el mercado unas motos que servían tanto para ir a la compra como para disfrutar de un día de conducción por el campo. Aunque eran muy capaces, todavía les faltaba un plus para competir seriamente. Gracias a su producción en gran número, Yamaha pudo ofrecer precios ajustados, desbancando a la competencia europea, que importaba en volúmenes reducidos y con costes más altos.
La evolución hacia la Yamaha RT1 360
Pronto Yamaha puso a disposición de sus clientes diferentes piezas y accesorios para mejorar las prestaciones de las DT. Sin embargo, estas seguían siendo motos polivalentes más que auténticas máquinas de carreras. Ante la nueva hornada de motocicletas europeas especializadas casi exclusivamente en competición, Yamaha decidió dar un paso evolutivo sin renunciar a la polivalencia que caracterizaba a sus modelos.
En 1970, utilizando la base de la DT1 250, Yamaha lanzó la más deportiva RT1 360, en dos versiones: la Enduro y la más profesional RT1 MX 360, destinada exclusivamente al motocross.
El chasis era una evolución reforzada del de la DT, ahora más rígido. Las suspensiones ofrecían mayor calidad, robustez y recorrido, especialmente en la versión MX, y el basculante era 2,5 cm más largo. Los reposapiés del piloto venían recubiertos con goma desmontable y fueron de los primeros plegables, cumpliendo las normativas más recientes.
El motor era una evolución del 250 cc, ahora aumentado a 351 cc, manteniendo el sistema Autolube de lubricación, incluso en la versión MX. Como curiosidad, la culata incorporaba dos tapones: uno para alojar una bujía de repuesto y otro, ya inutilizado, correspondiente al descompresor que montaban las DT.
La potencia alcanzaba 30 CV a 6 000 rpm y 36 CV a 7 000 rpm en la versión MX. Gracias a este rango de potencia, sus prestaciones y gran manejabilidad, las Yamaha RT1 360 de enduro y de cross superaban a casi toda la competencia, convirtiéndose en motocicletas imbatibles en cualquier disciplina.
Una moto polivalente para carretera y campo
A pesar de su carácter deportivo, el espíritu original de las DT seguía presente en las Yamaha RT1 360, que resultaban perfectas para el uso diario: ir al trabajo, hacer recados o pequeños viajes por carretera, incluso con pasajero. Tal como venían de serie, se podía competir con garantías en distintos eventos o recorrer largas distancias fuera del asfalto, tanto por diversión como por competición.
En resumen, la Yamaha RT1 360 ofrecía el equilibrio perfecto entre asfalto y campo, convirtiéndose en una excelente moto de enduro. Su versión de cross, la MX 360, fue una máquina ideal para circuitos cerrados por su potencia, manejabilidad y espíritu todoterreno.


