
Yamaha YZR 500: La historia olvidada que salvó la categoría reina del Mundial de Velocidad
Nos situamos en 1990, en mitad de lo que muchos llaman la edad de oro del Mundial de 500 cc. Pero la realidad es que no todo relucía como el brillante mineral, y sin la intervención de Yamaha como fabricante, esa era hubiera durado tan solo unos pocos años. Fue la llegada de la Yamaha YZR 500 lo que marcaría el punto de inflexión que cambiaría el rumbo de la categoría reina.
La temporada de 1990 prometía ser muy emocionante con un campeón en título, Eddie Lawson, que volvía a Yamaha para defender su corona y que tendría como compañero a Wayne Rainey, uno de los mejores pilotos de la categoría de todos los tiempos, su máximo oponente y quien finalmente al final de temporada se haría con el título.
Si el nivel de los primeros pilotos y sus máquinas de todos los fabricantes era muy alto, la realidad es que para el resto de la parrilla la diferencia con respecto a los equipos oficiales era abismal, y no por el nivel de pilotaje de sus pilotos, sino por el de las motocicletas que tenían.
En la categoría de los 500 cc hacía tiempo que las motocicletas tipo carreras-cliente —que habían sido la base de la categoría— habían dejado de evolucionar o simplemente ya no se fabricaban. Las pocas que quedaban en activo eran unidades con muchas temporadas a cuestas y pertenecían a una o dos generaciones anteriores a las actuales. Y la posibilidad de adquirir una moto de fábrica era imposible porque los fabricantes no las vendían, fabricando solo las unidades necesarias para sus equipos de fábrica y privados de primer nivel.
La parrilla en crisis: menos motos, más desigualdad
A medida que las motocicletas de fábrica evolucionaban y mejoraban sus rendimientos, sus precios de alquiler también subían. Esos costos tan altos de alquiler y recambios hacían muy difícil a los pocos equipos privados —con presupuestos suficientes— asumirlos y tener motocicletas con nivel para hacer una buena temporada.
Como muestra: en el GP de Japón, que solía ser el que inauguraba la temporada de 1990, participaron 26 motocicletas, frente a más de 30 de años anteriores. Cuando se llegó al GP de EE.UU., ese mismo año, solo 17 motocicletas se alinearon en la parrilla de salida. Muchos esperaban que cuando el mundial llegara a Europa se verían más equipos participando, pero rara vez se llegaron a ver 20 motos en pista. Las motos de equipos privados estaban más desfasadas con respecto a las motos de fábrica, siendo la diferencia de prestaciones cada vez mayor.
La solución Yamaha YZR 500: más que una moto, una revolución
Yamaha fue el primer fabricante en dar un paso para revitalizar la categoría y, para la temporada de 1991, comenzó a alquilar motocicletas de fábrica Yamaha YZR 500 de temporadas anteriores a los principales equipos privados.
La idea fue buena y aparecieron más equipos, pero los costos de alquiler y mantenimiento seguían siendo altos. Entonces, Yamaha planteó otra solución más efectiva: vender motores completos de Yamaha YZR 500 a pequeños equipos privados que, en su mayoría, eran auténticos artesanos de la moto.
Esta solución fue un éxito y llevó a la categoría a constructores como Harris o ROC, que llenaron la parrilla de 500 cc de motocicletas competitivas. En 1992, la media de inscritos por carrera fue de 23 motos, de las cuales el 60% eran Yamaha o motos con motor YZR 500, y en 1993 la media de inscritos era de 33 motocicletas, llegando al final de temporada con un total de 29 pilotos con motos Yamaha YZR 500 o motores YZR que habían puntuado en la categoría.
Yamaha, con estos planteamientos inspirados en su estrategia en la Fórmula 1 —donde como suministrador de motores se estructuraba como una sociedad con el constructor que se los adquiría—, consiguió revalorizar la categoría de los 500 cc y devolverla a su esplendor de décadas anteriores, donde había gran variedad de constructores y, en definitiva, de motocicletas.
Con sus planes, Yamaha consiguió activar la categoría, dando paso a nuevos constructores que aportaron nuevas ideas y diseños, consiguiendo evolucionar la categoría… y de paso, a Yamaha también.
Los 500 cc, la categoría reina del Mundial, se había salvado gracias a Yamaha y su legendaria Yamaha YZR 500.


