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Victorias legendarias de Yamaha. 1ª victoria ascenso Monte Fuji 1955

LA PRIMERA VICTORIA DE YAMAHA EN EL MONTE FUJI

Muy pocos fabricantes en el mundo del motor, tanto de automóviles como motocicletas, se pusieron a competir oficialmente al poco de empezar sus singladuras. La mayoría fueron, en general, pequeños artesanos dedicados precisamente a construir vehículos de alto rendimiento y/o de competición en pequeñas series.

Pero que un fabricante se constituya como empresa y que con su primer modelo a los pocos meses de iniciar su fabricación se presente a la competición más importante de su país y gane, solo se nos viene a la mente uno, y fue Yamaha.

En 1955, Yamaha Motor Co., Ltd. (en aquel momento parte del fabricante de instrumentos musicales Nippon Gakki), lanzó su primera motocicleta, la YA-1, en el mercado japonés. Era una época de la economía japonesa de posguerra en la que la industria nacional de motocicletas estaba abarrotada de pequeños fabricantes que competían ferozmente para vender sus productos. El YA-1 se lanzó a un precio mucho más alto que la mayoría de los modelos de la competencia, y ello no ayudó de ninguna manera a tener unas buenas ventas.

Sin embargo, el presidente de la empresa, Genichi Kawakami, tenía un plan para promocionar las ventas. Le dijo a su división de motocicletas que debían demostrar el excelente rendimiento y la calidad de su YA-1 participando y ganando la carrera de motocicletas nacional más importante en ese momento, la Mount Fuji Ascent Race. Esta era una carrera que comenzó en 1953, principalmente como una atracción para los turistas, pero los fabricantes de motocicletas rápidamente se dieron cuenta de su potencial como plataforma para ganar la atención de los concesionarios de motocicletas y acudieron en masa para competir en su segunda edición.

Para su tercera edición la carrera de ascenso al Monte Fuji se había convertido en uno de los mayores escaparates de la industria motociclista de Japón. El presidente Kawakami decidió que Yamaha participara en esta tercera edición del ascenso al Monte Fuji que se celebraría el 10 de julio de 1955, eso solo dejaba un estrecho margen de un mes y medio para todos los preparativos necesarios.  Fue una batalla contra el tiempo, y el equipo del proyecto en la fábrica Hamana de Yamaha en la prefectura de Shizuoka sabía que el futuro de la empresa dependía de sus resultados.

La preparación de la YA-1 consistía en mejorar lo posible el rendimiento del motor que traía de serie, ya que la carrera del Monte Fuji no permitía motocicletas de competición y el reglamento dejaba pocas concesiones a modificaciones de importancia. Primero se pensó en mejorar las prestaciones utilizando combustibles de mayor octanaje, utilizando incluso combustible de aviación, pero no se consiguieron grandes avances y hubo roturas de motor después de ver como la culata del motor de la YA-1 se ponía al rojo vivo.

El 1 de julio de 1955, 9 días antes de la carrera, se fundó oficialmente la Yamaha Motor Company Ltd. y ese mismo día llegó al departamento de carreras un nuevo silenciador de escape de la motocicleta DKW LT 125, que había servido como fuente de inspiración de la Yamaha YA-1. Nada más colocarlo en la motocicleta se observó un aumento en la potencia del motor, fue entonces cuando los ingenieros de Yamaha conocieron el efecto Kadenacy, el efecto de las ondas de presión de los gases de escape. Inmediatamente, se pusieron a diseñar y construir un nuevo escape y modificaciones en el motor de la YA-1 que optimizara y mejorara las prestaciones del mismo.

Otro factor importante para la carrera fue la de encontrar pilotos. Se contactó con un importante concesionario de motocicletas de Tokio para encontrar pilotos, seleccionándose a diez que se pusieron inmediatamente a entrenar recorriendo diariamente varias veces la carretera de ascenso al monte Fuji. Para dar el máximo apoyo a los pilotos, el departamento de carreras trabajaba constantemente en las motocicletas, cambiando elementos desgastados y teniéndolas en todo momento en óptimas condiciones.

El día de la carrera los 10 pilotos de Yamaha estaban alineados en la parrilla de salida vestidos con los mismos monos blancos de algodón de los mecánicos e ingenieros de Yamaha, aún no se conocía el uso de monos de cuero para pilotar.

Comenzó la carrera y los pilotos salían de dos en dos en formato contrarreloj. Al acabar la carrera, el piloto de Yamaha Teruo Okada había ganado la prueba y otros cinco pilotos Yamaha habían quedado entre los 10 primeros, ocupando las posiciones tercera, cuarta, sexta, octava y novena.

Sin duda, un éxito total de Yamaha, que fue el primero de la larga tradición corporativa de Yamaha en la competición, base fundamental de Yamaha  como empresa fabricante de motocicletas que perdura en la actualidad.

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