
Yamaha XTZ 750: La reina del Dakar de los ’90
La Yamaha XTZ 750 es mucho más que una motocicleta de aventura: es un icono absoluto del Rally Dakar y una de las motos más legendarias de la historia del off-road. Su nombre está íntimamente ligado a la época dorada del Dakar en los años ’90, considerada por muchos aficionados como la última era del Dakar auténtico, tecnológico y extremo para motocicletas.
Durante esa década, Yamaha dominó la competición con autoridad gracias a una combinación perfecta de ingeniería avanzada, pilotos legendarios y motos revolucionarias, convirtiendo a la saga XTZ en sinónimo de victoria, resistencia y fiabilidad.
El Dakar de los ’90 y el dominio absoluto de Yamaha
El Dakar de la década de los años ’90 está considerado como la última etapa del verdadero y genuino Dakar para motocicletas. En aquellos años todavía se permitía competir con prototipos, no existía límite de cilindrada y la tecnología alcanzó niveles nunca vistos en el rally raid.
En ese contexto, Yamaha dominó con mano de hierro la competición. Primero lo hizo con los prototipos YZE 750 T y YZE 850 T, y más adelante, cuando el reglamento obligó a competir con motos derivadas de serie, con las XTZ 850 R.
Las YZE 750T/850T y posteriormente la XTZ 850 prácticamente monopolizaron el Dakar, logrando el título todos los años desde 1991 hasta 1998, con la única excepción de 1994. Este dominio histórico fue posible gracias, en gran parte, a dos pilotos legendarios:
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Stéphane Peterhansel, ganador en seis ocasiones: 1991, 1992, 1993, 1995, 1997 y 1998.
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Edi Orioli, vencedor del Dakar en 1996.
Las tres primeras victorias llegaron con los prototipos YZE: la de 1991 con la YZE 750 y las de 1992 y 1993 con la YZE 850 T. Sobre la base de estos prototipos, desarrollados conjuntamente entre Yamaha Japón y Yamaha Francia, nació una de las motos más míticas de todos los tiempos: la Yamaha XTZ 750 Super Ténéré.
De los prototipos a la leyenda: el nacimiento de la XTZ 750 y la XTZ 850
En 1994, el reglamento del Dakar cambió de forma radical. La organización prohibió los prototipos y creó una nueva categoría para motos derivadas de serie, exigiendo un mínimo de 15 unidades fabricadas y un precio máximo de adquisición de 21.300 € de la época.
Ante este nuevo escenario, Yamaha France respondió con una obra maestra. Construyó 15 unidades utilizando el motor de la Yamaha TDM 850, montadas sobre chasis fabricados por el especialista Barigo:
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10 unidades con chasis blanco, destinadas a pilotos privados.
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5 unidades con chasis azul, reservadas para los equipos oficiales.
Esta nueva moto, denominada XTZ 850, incorporaba una tecnología muy avanzada para su tiempo:
suspensiones Kayaba y Öhlins, basculante de aluminio, sistema rápido de sustitución de ruedas y depósitos de gasolina de gran capacidad, pensados para afrontar las etapas más duras del desierto.
En 1995, Yamaha volvió a conquistar el Dakar con Peterhansel. Un año después, en 1996, Edi Orioli logró la victoria con una XTZ 850 de segunda generación, equipada con un cigüeñal calado a 270º tipo Crossplane, que mejoraba notablemente la tracción y ofrecía un comportamiento similar al de un motor en V.
De esta manera Yamaha XTZ 750 fue la reina del Dakar de los ’90, el Dakar más tecnológico y potente a nivel de motocicletas de la historia.


